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Estamos hechos de palabras.

Palabras que hemos escuchado, hemos dicho, hemos tratado de olvidar, hemos querido decir, hemos vuelto a pronunciar.

Hechos de una historia más narrada que vivida. Porque nuestra historia no es nuestra historia, sino lo que contamos de ella y, así, terminamos convencidos de que es la nuestra.

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viernes, 26 de marzo de 2010

Te aviso, Sicilia




¡Prepárate para una fiesta, Sicilia!
Que estallen todos tus brotes
antes de que sea primavera establecida
y lo hayan comprendido
tus lagartijas, tus cactus de flores rojas y
las piedras doradas de la costa de lava.
Y prepárate, te digo,
a pesar de que nada señale que se aproxima el verano y
aunque todo el rocío demore el invierno
y las nieves altas persistan sobre el Etna.
Prepárate para una gala, isla mítica,
pues se acercan tiempos en que
se llenará el cielo de Santa Ritas
y mil campanillas azules invadirán las veredas.
Vendrán días para cenar a orillas del mar y
que un barquero diga "Buona serata"
mientras busca pulpos desde su barca.
Se acercan días en que todo esto,
ahora mío,
será nuestro y será nuestro un despúes
de relatos inefables
sobre días y meses y horas
de pesca amanecida,
De noches con velas sobre nuestra playa pétrea...
Por eso te digo, Sicilia,
Prepárate para la fiesta
pues ni una hora ni una risa
pienso dejar abandonada
en el ocio de los días.
Espero a los peregrinos
con el ansia atravesada,
como si ya estuvieran llegando en sus barcos,
como si ya hubieran empacado,
como si tuvieran náuseas de mar y ganas...
No digas que no he avisado, Sicilia,
no sea cosa que lleguen
y tu no estés ornamentada.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo me estoy acordando del Griego aquél que conocí en Bariloche, tu ya lo has conocido a través de mis referencias. Si me plantara frente al Partenón lloraría, fueron mis palabras. Y yo te aseguro que sí, su respuesta. Perdón Jorge Luis, amigo del alma, A mi se me hace cuento que voy a estar en Sicilia. Como si fuera Grecia, el día que vea el mar siciliano, que contemple sus costas, el reflujo de sus mareas y piense en que sus aguas fueron surcadas por Ulises, huyendo de Polifemo y sus rocas arrojadas a mansalva, cuando quizás yo también oiga el canto de sus sirenas aunque no tenga que atarme al mástil de mi barca, que no existe, pero sí a los muros de una casa habitada por seres queridos,ese día lloraré como un niño que ha perdido su juguete, porque sabés qué? La historia de milenios me sacudirá el alma; estoy esperando ese momento para disfrutar su cachetazo y musitar profundamente, Gracias Dios por lo que me regalas.
Mientras tanto atajo de algún modo, los lagrimones que me provocan la lectura de esta cosa hermosa que has escrito.
Hace falta??
El viajero perdido.

Anónimo dijo...

Paula, cuando te leo me da la sensación de que mi comentario debería estar a la altura... como eso raramente suceda, me relajo y digo en forma sencilla: me llega el perfume de las flores y me llega el sabor salado del mar al que se asoman.
Villa Allende, otoño primaveral.

alvarodrv dijo...

Preciosas imágenes y preciosas palabras :) Te sigo!

Anónimo dijo...

cierro los ojos y la primavera siciliana penetra en mis venas,y todos mis sentidos se embriagan de esa magia que destila tu poesia. Simplemente gracias, maravilloso

Anónimo dijo...

gracias mil gracias me hiciste soñar con esa sicilia tan lejana y tan amada algun dia estare alli hoy lo hice a travez tuyo la llevo en mi sangre. te seguire que hermosa mañana me hiciste`pasar.GRACIAS

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