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Estamos hechos de palabras.

Palabras que hemos escuchado, hemos dicho, hemos tratado de olvidar, hemos querido decir, hemos vuelto a pronunciar.

Hechos de una historia más narrada que vivida. Porque nuestra historia no es nuestra historia, sino lo que contamos de ella y, así, terminamos convencidos de que es la nuestra.

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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Migra, migra... VIVE

Llueve y tengo frío
En el paisaje absurdo de este invierno
De calles imprecisas
Por donde caminamos incautos y niños.
Y veo un tiempo demolido,
Un mar de peces en noviembre y
Una idea huérfana, que ya no me habita.
Lejos, ya, los vendavales de Toscana y Génova.
Lejos, ya, el movimiento de la tierra.
Lejos, la nieve de los parques,
El Duomo en primavera,
Los gritos de los hombres,
lo soñado, las aves geométricas de Roma, el hambre,
Los atardeceres de lava,
Las montañas sembradas,
Las viñedos de Piamonte,
El agua clara de Calabria.

Tenía una casa en Italia,
Al pie de las colinas del Etna…
Destino de aeroplano,
Pájaro de otoño.
Migra, migra… ¡VIVE!

jueves, 29 de septiembre de 2011

¡Silencio! Callen todos

¡Silencio! Callen todos.
Nadie profane el murmullo de los pájaros,
Nadie quebrante la tarde que se hunde, nadie se atreva
A tocar esta paz,
Esta ausencia, esta muerte que nace
en el otoño incipiente.
¡Silencio!
Aléjense de mis cavilaciones.

Si alguien supiera qué hay en mí…
Si alguien viera
la desnudez absoluta, la que me abarca
cuando se hace noche en la ventana,
cuando no hay lunas,
cuando tarda la mañana
y tengo frío y necesito que me abriguen
y pasen la mano por la espalda…
Entonces, tal vez,
yo duerma,
como un perro sin dueño o
indigentes bajo un puente.

M. P. V.

martes, 13 de septiembre de 2011

Decir adiós es tan difícil como ser abandonados

“La felicidad no se experimenta, se recuerda”
León Tolstoi


Es una pena que me mires con ojos de adiós y olvido. Ni vos ni yo creemos que sea posible. Por vez primera la prosa, entre tanto verso perdido, porque el “adiós” no merece un poema. No el adiós en primera persona: no el tuyo, no el mío.
No se duerme antes ni durante el fin, se concilia el sueño después, como luego de las pesadillas, como luego de una cirugía mayor cuando el cuerpo, finalmente, comprende que puede dejar de esperar el alivio.
¡Cuánto hubiera deseado ser mezquino! Precipitar en los otros el deseo de mi distancia… . En cambio, he sabido amar, he logrado ser amado, he sabido caminar entre tinieblas y hacer de este final algo tan doloroso entre vos y yo. Alcanza? No. Ni a vos, ni a mí, ni a ellos. A nadie. Por eso esta pena me acompaña a todos lados, camina a mi lado hace años y se apaga con las luces de los veladores o la televisión encendida; con el rumor de la vida que crece en torno; con los atardeceres de Venecia; con las noches junto al Jónico dormido; con la idea de tu cercanía… o la mía.
Anestesia, le llaman a veces a la ausencia de dolor. Anestesia, le dicen algunos, a la falta de felicidad o intensidad. Pero era el dolor quien, a veces, me mantenía vivo. Vale la pena? Vale esta nada? Vale?
No sé, amor. No sé nada. Quisiera simplemente regalarnos un instante en claridades artísticas que diga: Hoy somos felices, no es cierto, amor? Y que nos miráramos felices (ya sé que no nos gusta esta palabra tan gastada) y percibiéramos que todo ha sucedido sin dejar huella. Impronta, huella, seña, marca. No puedo reescribir esta idea que está en todos y no me da tregua.
Hagamos de cuenta que este adiós es el comienzo. Es un gran adiós, cierto? Por qué solo los grandes comienzos cuentan? “ Yo la quise, y a veces ella también me quería…” dice Pablo, el de Temuco. “Pero en noches como éstas”…. sigue diciendo Neruda; y ya no es el amor su motivo, sino el adiós.
Ay, vida, que no encuentro nada que me calme! Que nada me hace sentir bien! Que te quiero y esto, aunque no lo creas, es también amor.
Por qué no nos han enseñado que decir adiós es tan doloroso como ser abandonados, o no?
M.P.V.

miércoles, 22 de junio de 2011

¡Ay, tristeza oscura!

¡Ay, tristeza oscura!
Creí que amanecía
Luego de siglos de noche infinita.
Apagué las velas, soplé la llama de los candiles,
Me levanté a tientas y
Abrí los postigos.
Enceguecida de fulgores busqué otra candela
Y ya no fui capaz, siquiera,
De saber encenderla.
¡Tristeza oscura,
Resplandor obsceno,
vastedad de tormenta!

M. P.V.

jueves, 19 de mayo de 2011

Primavera Árabe


“Primavera árabe”;
“Odisea al alba”;
“Revolución de los jazmines”.
Si oyera Homero
Los nombres de la guerra.
Aún cantan las sirenas promesas de vestales
Escondidas en las maderas naufragadas.
Es posible la muerte en primavera?
De mañana despiertan en Cartago los jazmines
Y hacen su revolución perfumada.
Sidi Bou Said es, ahora, un sueño
De ventanas azules y casas blancas
Donde los hombres me regalaban alhajeros de esmalte,
Donde compramos mantas de arena,
Donde conseguí la tela bordada con espejos
Que cuelga en el living de casa y,
Por las noches, llena de estrellas
La oscura penumbra de la sala.
Odisea al alba, revolución blanca,
Primavera arábiga.
No hay verano después de estas palabras;
No hay calles, no hay niños,
No quedará ni el recuerdo tiránico
Ni habrá nada.
Y cantan aún las sirenas
Y se tiñe de rojo el Mediterráneo
Y me sumerjo, desentendida, en sus aguas
Y temo las imágenes escondidas
Entre las algas.

María Paula Villanueva

sábado, 7 de mayo de 2011

Canto de amor en primavera

Será que te espero y es primavera
y los pájaros cantan en dialecto siciliano
y las Santa Ritas vuelven a encandilar en rosa
y los azahareros entran por la ventana abierta
y el mar es una mancha azul
donde desfilan barcas celestes y blancas.
Será que estoy feliz,
que bien vivido
ha sido lo vivido,
con sus noches despiertas,
con sus sueños negros,
con estos ojos que no descansan ni dormidos.
Será que te encuentro
detrás los abismos
y me sabes a vuelo, a pájaros, a nidos.
Siempre,
y a pesar del cauce de los ríos.
Siempre,
y contra vientos alisios.
Siempre,
y caminando las bifurcaciones
con certeza de camino.
O será que simplemente
tengo un buen día.
Una sencilla cuestión de primavera:
un ramo de gatitos apenas nacidos
que me miran con ojos de mañana,
dos lagartijas cruzadas por la acera,
mi perra dormida en su manta violeta,
mis desvelos que se han dormido,
mis sueños que se acercan,
la espera que nada espera.

lunes, 21 de febrero de 2011

My Ideal

My ideal...
(Gracias, Chet Baker, por tu intenso paso por estas dimensiones...)

Sugerencia: poner play al video de Baker antes de comenzar la lectura, al menos así me parece mejor a mí.

Que sonara así,
A un Baker casi yéndose y preguntándose
Si será sólo una idea
Que nunca sabrán, ni él ni ella,
Que son apenas eso…
Que venga con una trompeta en los dedos Y unas notas tristonas
Y una voz gastada, como la mía.

Que suene algunas tardes
Cuando el sol está en medio de las olas de horizontes
Y yo enciendo, mientras,
Dos sahumerios entre mis cigarrillos
Y tres candelas pequeñas de luces azules y rojas
Y vuelco unas gotas de vino en las copas aquellas que compramos
Con una idea de biblioteca en la que sonaría un jazz nocturno
Cuando quisiéramos encontrarnos.

Que venga pronto a hacerme compañía
De tanta melancolía
Y tanta falta de cosas simples que
Sólo esperan que My ideal llegue a abrazarme
Mientras leo un rato perdida en versos que me incitan
y acaricie mis hombros
Tratando de deshacer los nudos de mi pelo cobre
Y mi mente en claro/oscuro.

Y yo lo haría feliz, nada más que con estar allí,
Enredado a mi cintura, conduciéndose atado a mi cuerpo,
Confundido en mi perfume
Que nada más
espera…