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Estamos hechos de palabras.

Palabras que hemos escuchado, hemos dicho, hemos tratado de olvidar, hemos querido decir, hemos vuelto a pronunciar.

Hechos de una historia más narrada que vivida. Porque nuestra historia no es nuestra historia, sino lo que contamos de ella y, así, terminamos convencidos de que es la nuestra.

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domingo, 10 de octubre de 2010

Lo que nos queda...

Lo que nos queda

No es más que lo que hemos sido
Y entregado y dicho.
Es un recuerdo de aquel paraíso,
Un dibujo que hicimos de niños,
Una presencia de sueños que soñamos
Y aún no cumplimos
Y esperamos.
Es una víspera de navidad,
Un atardecer antes de reyes,
El insomnio previo al beso aquél,
Una noche en vela
Luego del amor pronunciado
Y desvelado
Mientras tu imagen pretende recordarse
En presente
Para evitar extrañarte
cuando lejos te sepa.
Nos quedan las primeras lluvias de otoño,
El hastío de soles y arenas,
Un café sobre la mesa
Que espera palabras otoñales
Que también despierten
Ciertas cosas dormidas
En la mesa
De luz y sombra
donde ahora
Duermen libros de siempre
Que leo como por vez primera.
Mares de corales y algas verdes y moradas,
Viñedos de montañas itálicas,
Castillos de piedra negra,
Vías romanas hacia el Coliseo
Por donde caminamos como de parto,
O nacimiento.
Fontanas donde aún
Arrojamos tres veces nuestros deseos,
Piedades que nos silencian,
Panteones que nos exaltan,
Circos donde no hubo ni habrá payasos.
Lo que aún no soñamos,
Los rostros que no conocemos,
los amores que todavía no inician,
el amor que no se va
aunque invoquemos su adiós tantas veces…
La tierra nuestra a la distancia,
Nuestra tierra otra vez de cerca,
La tierra nuestra
Portada en guijarros
Como campos enormes y eternos de esencia.
Las voces comprensibles de los que amamos,
Mi voz diciendo, una vez más, te amo.
Tu voz diciendo “siempre”,
Sus voces narrando un día ausente
De la memoria, de nuestro calendario,
De nuestra idea de vida, de línea
Y de espacio…
La mancha de humedad contra la que peleamos a diario,
Los ojos de la madera que nos miran desde el techo,
Los pájaros que despiertan los cansancios,
Las mareas que traerán agua nueva,
Las noches que se llenarán de palabras
Dichas al borde de las lechuzas.
Los cometas que no volverán prontamente,
Las luciérnagas que se apagarán
Frente a farolas nuevas.
Pisos de ladrillo
Sobre las toscas viejas
Y las raíces de niños que hemos sido y serán
En esta primavera de otras tierras.

Lo que nos queda,
Lo que nos queda…

M. P. V.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

me gusto mucho!!!! muy lindo y lo que nos queda no es mas que eso!!! besos enormes lore

Anónimo dijo...

No nos alcanzará la vida para saber si los que nos queda: es lo vivido o lo soñado, porque al final de cuentas, las dos cosas las sentimos!
Maria

Anónimo dijo...

no sé...hoy siento que no queda nada....

Anónimo dijo...

Buenísimo como siempre. Es un "inventario" de mucho. Nos quedan tantas cosas.!!! y a mi en particular, los sueños que renuevo cada día cual un canto de esperanza amanecido.
Hace falta.......?

Anónimo dijo...

No me importa lo cuantico, basta solo estar a tu lado para agradecer estar vivo.
Eligo y agradesco 1 segundo de tu vida por años de sueños infinitos.

Gracias siempre por tus genialidades.
Gracias por traerme siempre a la vida.
Tu mas fiel admirador!

Yo.

Anónimo dijo...

Qué feliz hacen comentarios como estos!!!!!!!
Gracias "anónimos"!
Basta poco y alcanzan algunas muestras para ver cuánto nos queda aún...

emedemaria dijo...

genial... como siempre.
se te echaba de menos!!

leandro dijo...

Realmente bello, María Paula.
Me emocionó, me impactó, me saco a pasear, me trajo de vuelta a casa.

Realmente hermoso!
Un beso!
leandro

Anónimo dijo...

Sergio dijo...
Cómo se puede, sin estridencias, decir cosas tan ciertas y bellas?
Me conmueve, me provoca ganas de seguir insistiendo, me alegra la vida que no recuerdo y he tenido.
gracias María Paula!!!!

Isabel Romana dijo...

Maravilloso inventario, maria paula, que remueve nostalgias. Sobre todo si, como apuntas,sólo nos queda lo ya vivido.

He estado en Sicilia desde el 1 al 11 de octubre. ¡Lástima no habernos encontrado antes! Quizá hubiéramos tenido ocasión de conocernos. No creo que presente mi libro allí. Escribí hace unos meses al instituto Cervantes de Palermo para hablarles de mi viaje privado y la posibilidad de presentar mi libro en su sede, sin necesidad de que ellos tuvieran gastos. Ni siquiera recibí respuesta, así que ya ves...

Te dejo un enlace con un texto sobre Proserpina que tiene como escenario Sicilia.

http://mujeresderoma.blogspot.com/2010/09/proserpina-en-el-corazon.html

Un abrazo y hasta pronto.

Anónimo dijo...

QUE QUEDA DE LO QUE FUIMOS, DE LA IDEA DE FAMILIA, DEL AMOR, DE FUTURO. DE FELICIDAD...
NADA TIENE QUE VER CON LO QUE IMAGINAMOS SIENDO PEQUEÑOS.HOY QUEDA LA NOSTALGIA DE AQUEL QUE ERAMOS Y VAYA A SABER UNO EN QUE FRACCION DEL TIEMPO SE CONVIRTIÓ EN ESTO, EN LO QUE NUNCA QUISO SER Y FUÉ .ESTO ES LO QUE QUEDA.LA ESENCIA, SOLO ESO LA ESENCIA DE QUIEN LLEVABA LA MUSICA EN EL CUERPO Y PODIA AMAR HASTA LO IMPOSIBLE.HOY QUEDA EL QUE SAÑABA, AMABA, SENTÍA, EL QUE TODO LO PODIA.Y RECORDARLO VALE LA PENA.
HERMOSO PAULA LO TUYO

Anónimo dijo...

Lo que nos queda...
si tan sólo alcanzaran los jazmines para convertir en llanura las encerronas del espíritu...
El misterio no relevado aún duerme su pesada carga en esa llanura, en tú llanura, de la que nunca te fuiste y a la que siempre estás llegando (como en el tango), aunque sea en el último suspiro, y estará muy bien que así sea!

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