Será que te espero y es primavera
y los pájaros cantan en dialecto siciliano
y las Santa Ritas vuelven a encandilar en rosa
y los azahareros entran por la ventana abierta
y el mar es una mancha azul
donde desfilan barcas celestes y blancas.
Será que estoy feliz,
que bien vivido
ha sido lo vivido,
con sus noches despiertas,
con sus sueños negros,
con estos ojos que no descansan ni dormidos.
Será que te encuentro
detrás los abismos
y me sabes a vuelo, a pájaros, a nidos.
Siempre,
y a pesar del cauce de los ríos.
Siempre,
y contra vientos alisios.
Siempre,
y caminando las bifurcaciones
con certeza de camino.
O será que simplemente
tengo un buen día.
Una sencilla cuestión de primavera:
un ramo de gatitos apenas nacidos
que me miran con ojos de mañana,
dos lagartijas cruzadas por la acera,
mi perra dormida en su manta violeta,
mis desvelos que se han dormido,
mis sueños que se acercan,
la espera que nada espera.
sábado, 7 de mayo de 2011
lunes, 21 de febrero de 2011
My Ideal
My ideal...
(Gracias, Chet Baker, por tu intenso paso por estas dimensiones...)
Sugerencia: poner play al video de Baker antes de comenzar la lectura, al menos así me parece mejor a mí.
Que sonara así,
A un Baker casi yéndose y preguntándose
Si será sólo una idea
Que nunca sabrán, ni él ni ella,
Que son apenas eso…
Que venga con una trompeta en los dedos Y unas notas tristonas
Y una voz gastada, como la mía.
Que suene algunas tardes
Cuando el sol está en medio de las olas de horizontes
Y yo enciendo, mientras,
Dos sahumerios entre mis cigarrillos
Y tres candelas pequeñas de luces azules y rojas
Y vuelco unas gotas de vino en las copas aquellas que compramos
Con una idea de biblioteca en la que sonaría un jazz nocturno
Cuando quisiéramos encontrarnos.
Que venga pronto a hacerme compañía
De tanta melancolía
Y tanta falta de cosas simples que
Sólo esperan que My ideal llegue a abrazarme
Mientras leo un rato perdida en versos que me incitan
y acaricie mis hombros
Tratando de deshacer los nudos de mi pelo cobre
Y mi mente en claro/oscuro.
Y yo lo haría feliz, nada más que con estar allí,
Enredado a mi cintura, conduciéndose atado a mi cuerpo,
Confundido en mi perfume
Que nada más
espera…
(Gracias, Chet Baker, por tu intenso paso por estas dimensiones...)
Sugerencia: poner play al video de Baker antes de comenzar la lectura, al menos así me parece mejor a mí.
Que sonara así,
A un Baker casi yéndose y preguntándose
Si será sólo una idea
Que nunca sabrán, ni él ni ella,
Que son apenas eso…
Que venga con una trompeta en los dedos Y unas notas tristonas
Y una voz gastada, como la mía.
Que suene algunas tardes
Cuando el sol está en medio de las olas de horizontes
Y yo enciendo, mientras,
Dos sahumerios entre mis cigarrillos
Y tres candelas pequeñas de luces azules y rojas
Y vuelco unas gotas de vino en las copas aquellas que compramos
Con una idea de biblioteca en la que sonaría un jazz nocturno
Cuando quisiéramos encontrarnos.
Que venga pronto a hacerme compañía
De tanta melancolía
Y tanta falta de cosas simples que
Sólo esperan que My ideal llegue a abrazarme
Mientras leo un rato perdida en versos que me incitan
y acaricie mis hombros
Tratando de deshacer los nudos de mi pelo cobre
Y mi mente en claro/oscuro.
Y yo lo haría feliz, nada más que con estar allí,
Enredado a mi cintura, conduciéndose atado a mi cuerpo,
Confundido en mi perfume
Que nada más
espera…
viernes, 12 de noviembre de 2010
El último día

Yo creo que enloquecer
Es sólo una decisión
Que estoy demorando un poco.
Creo que bastaría con decir:
“Hoy fue el último día,
Mañana despertaré en otro plano
Lleno de margaritas silvestres
Y limoneros con azahares perfumados
Y tendré violetas en el cabello,
Más largo que siempre,
Y sonreiré de ver cómo el cielo es rosa al mediodía”.
Yo creo que alcanzaría con firmar el último contrato
Con el desgaste de los días,
Con las horas vacías,
Con los segundos de hastíos profundos
Y soledades abismales
Y desconciertos ante la hipocresía
Y rubricar con lacre y trementina
El instante agónico de la espera
que ha perdido todo sentido
y me rasga con dedos sutiles y uñas ásperas
mientras me veo aquí, tan volcánica y sin lava,
tan sin Pompeyas para tapar con nauseas etneas…
Creo que la locura
Será siempre un destino complaciente,
Como los imposibles o las pesadillas.
Creo que mañana por la mañana
Sería un buen día para decir Basta
Y darle una canción de cuna a la niña
Que vuelve a esperar y sueña
En algún campo de Saavedra,
Bajo las palmeras descascaradas de un parque que huele a laurel,
Sobre la higuera con gotas de miel.
Voy a bañarme en el agua del tanque,
Voy a recoger verbenas,
Voy a besarlas a ellas,
Voy a amarlo entre sábanas rosas-naranjas,
Voy a olvidar que he pretendido,
Voy a fingir que no he querido
Sentir estos deseos de ser otra
O yo misma
O yo entera: la que soy, la que ha sido, la que han visto…
Mañana será un buen día
Y será otro día.
M. P. V.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Ha nacido un niño
Y tuviste a tu hijo y yo estaba en Inglaterra...
Ha nacido un niño
entre las verdes colinas
del Castillo de Sarum.
Ha nacido mientras
un halconero echa a volar
su ave con patas de cascabeles
y un setter rojizo nos entrega
sus orejas para la caricia...
y ha nacido en un atardecer
tempranamente inglés mientras
ancianas de ojos transparentes
caminan por el césped y
sus cabellos blancos
encienden de rojo
sus pieles rosas.
Ha nacido un niño
y "trema" el agua del río
y los cisnes hunden sus cabezas
a pesar del frío
y el río sucede por debajo
de la ciudad medieval y yo
camino, a la distancia, pero
a tu lado y
pienso en "aguas rotas"
y en llantos nuevos y
en cielos de niebla
y en manos tiernas...
Ha nacido tu niño y,
mientras, miro el valle de Salisbury
y me encandila el verde
y los techos musgosos se asoman
entre robles ya rojos, ya dorados y
entonces suena la campana de la catedral
y anuncia horas nuevas.
Horas distintas e idénticas:
una mujer argentina, en Inglaterra;
otra, en la Bahía en primavera
con un niño en los brazos que espero
y me espera.
M. P. V.
lunes, 25 de octubre de 2010
Decir adiós es un sofisma
VIERNES 12 DE MARZO DE 2010
Decir "adiós" es un sofisma
He dicho adiós a tanto y tantas cosas...
he dicho adiós, por ejemplo, a ciertas amapolas,
a unos jazmines que no llegaron,
a la primera versión de la dulzura,
a tierras que amé,
a ríos que no crucé ni cruzaré.
He dicho adiós en los andenes,
en las veredas,
detrás de los cristales,
al borde de escaleras,
al otro lado de las almohadas.
He visto por última vez
las Sierras de la Ventana,
La Isla de los Patos,
La Plaza del Sol,
Las sombras largas en un campo de golf en cuyos postes
mil lechuzas anunciaban noche en Villa Allende.
He querido creer que me despedía en ese adiós y
simplemente se trataba de una letanía
repetida como un mantra, como una plegaría,
como una memoria
que todo lo devuelve,
que todo lo conserva y
que nada desecha.
Yo, como tantos, he dicho adiós
pretendiendo que la palabra se llenara de olvidos...
Ahora, acaso, recuerdo tanto o más cada adiós
y cada uno de los olvidos.
ENTRADA ORIGINAL y COMENTARIOS: http://lunaalreves.blogspot.com/2010/03/decir-adios-es-un-sofisma.html
domingo, 10 de octubre de 2010
Lo que nos queda...
Lo que nos queda
No es más que lo que hemos sido
Y entregado y dicho.
Es un recuerdo de aquel paraíso,
Un dibujo que hicimos de niños,
Una presencia de sueños que soñamos
Y aún no cumplimos
Y esperamos.
Es una víspera de navidad,
Un atardecer antes de reyes,
El insomnio previo al beso aquél,
Una noche en vela
Luego del amor pronunciado
Y desvelado
Mientras tu imagen pretende recordarse
En presente
Para evitar extrañarte
cuando lejos te sepa.
Nos quedan las primeras lluvias de otoño,
El hastío de soles y arenas,
Un café sobre la mesa
Que espera palabras otoñales
Que también despierten
Ciertas cosas dormidas
En la mesa
De luz y sombra
donde ahora
Duermen libros de siempre
Que leo como por vez primera.
Mares de corales y algas verdes y moradas,
Viñedos de montañas itálicas,
Castillos de piedra negra,
Vías romanas hacia el Coliseo
Por donde caminamos como de parto,
O nacimiento.
Fontanas donde aún
Arrojamos tres veces nuestros deseos,
Piedades que nos silencian,
Panteones que nos exaltan,
Circos donde no hubo ni habrá payasos.
Lo que aún no soñamos,
Los rostros que no conocemos,
los amores que todavía no inician,
el amor que no se va
aunque invoquemos su adiós tantas veces…
La tierra nuestra a la distancia,
Nuestra tierra otra vez de cerca,
La tierra nuestra
Portada en guijarros
Como campos enormes y eternos de esencia.
Las voces comprensibles de los que amamos,
Mi voz diciendo, una vez más, te amo.
Tu voz diciendo “siempre”,
Sus voces narrando un día ausente
De la memoria, de nuestro calendario,
De nuestra idea de vida, de línea
Y de espacio…
La mancha de humedad contra la que peleamos a diario,
Los ojos de la madera que nos miran desde el techo,
Los pájaros que despiertan los cansancios,
Las mareas que traerán agua nueva,
Las noches que se llenarán de palabras
Dichas al borde de las lechuzas.
Los cometas que no volverán prontamente,
Las luciérnagas que se apagarán
Frente a farolas nuevas.
Pisos de ladrillo
Sobre las toscas viejas
Y las raíces de niños que hemos sido y serán
En esta primavera de otras tierras.
Lo que nos queda,
Lo que nos queda…
M. P. V.
No es más que lo que hemos sido
Y entregado y dicho.
Es un recuerdo de aquel paraíso,
Un dibujo que hicimos de niños,
Una presencia de sueños que soñamos
Y aún no cumplimos
Y esperamos.
Es una víspera de navidad,
Un atardecer antes de reyes,
El insomnio previo al beso aquél,
Una noche en vela
Luego del amor pronunciado
Y desvelado
Mientras tu imagen pretende recordarse
En presente
Para evitar extrañarte
cuando lejos te sepa.
Nos quedan las primeras lluvias de otoño,
El hastío de soles y arenas,
Un café sobre la mesa
Que espera palabras otoñales
Que también despierten
Ciertas cosas dormidas
En la mesa
De luz y sombra
donde ahora
Duermen libros de siempre
Que leo como por vez primera.
Mares de corales y algas verdes y moradas,
Viñedos de montañas itálicas,
Castillos de piedra negra,
Vías romanas hacia el Coliseo
Por donde caminamos como de parto,
O nacimiento.
Fontanas donde aún
Arrojamos tres veces nuestros deseos,
Piedades que nos silencian,
Panteones que nos exaltan,
Circos donde no hubo ni habrá payasos.
Lo que aún no soñamos,
Los rostros que no conocemos,
los amores que todavía no inician,
el amor que no se va
aunque invoquemos su adiós tantas veces…
La tierra nuestra a la distancia,
Nuestra tierra otra vez de cerca,
La tierra nuestra
Portada en guijarros
Como campos enormes y eternos de esencia.
Las voces comprensibles de los que amamos,
Mi voz diciendo, una vez más, te amo.
Tu voz diciendo “siempre”,
Sus voces narrando un día ausente
De la memoria, de nuestro calendario,
De nuestra idea de vida, de línea
Y de espacio…
La mancha de humedad contra la que peleamos a diario,
Los ojos de la madera que nos miran desde el techo,
Los pájaros que despiertan los cansancios,
Las mareas que traerán agua nueva,
Las noches que se llenarán de palabras
Dichas al borde de las lechuzas.
Los cometas que no volverán prontamente,
Las luciérnagas que se apagarán
Frente a farolas nuevas.
Pisos de ladrillo
Sobre las toscas viejas
Y las raíces de niños que hemos sido y serán
En esta primavera de otras tierras.
Lo que nos queda,
Lo que nos queda…
M. P. V.
miércoles, 7 de julio de 2010
Estrellas
Veo candiles que ya no existen,
Miro sólo resplandores de lo que alguna vez fue,
Me acuesto boca arriba,
Me gusta la noche celeste,
Me detengo en soles viejos,
Recorro los caminos que marcan algunas estrellas,
Soy feliz con la imagen:
Están allí, las veo, me llenan de chispas los ojos.
Sí, están las estrellas en mis ojos ocres.
Veo cosas que ya no existen:
Se han extinguido hace tanto!
Cómo habitan mis pupilas
Los cristales de los soles?
Me han dicho que muchas están muertas
Y que sólo el recuerdo de ellas
(que viaja hacia mí lentamente)
Es lo que llena de luz
Por un rato, por las noches,
Una mirada que las refleja.
Miro sólo resplandores de lo que alguna vez fue,
Me acuesto boca arriba,
Me gusta la noche celeste,
Me detengo en soles viejos,
Recorro los caminos que marcan algunas estrellas,
Soy feliz con la imagen:
Están allí, las veo, me llenan de chispas los ojos.
Sí, están las estrellas en mis ojos ocres.
Veo cosas que ya no existen:
Se han extinguido hace tanto!
Cómo habitan mis pupilas
Los cristales de los soles?
Me han dicho que muchas están muertas
Y que sólo el recuerdo de ellas
(que viaja hacia mí lentamente)
Es lo que llena de luz
Por un rato, por las noches,
Una mirada que las refleja.